Son incontables las películas que intentan aproximarse a figuras familiares importantes para los cineastas y también numerosas las que representan el mar, los marineros o los barcos de pesca. Con estos elementos a priori comunes el cineasta gallego Adrián Canoura construye una película poliédrica y muy original sobre el amor a un padre que ha consagrado su vida al mar. Desde el barco en el que su padre trabajó durante treinta años y a través de material de archivo, imágenes tomadas por Canoura, postales de su niñez y mucho más, el cineasta va edificando un espacio material de intimidad en el que los dos confluyen y pueden mostrarse y verse como son. Fomos ficando sós recupera un tiempo perdido donde la música y los diferentes formatos de imagen arropan definitivamente la relación de un hijo con su padre. (Nuria Cubas)