Durante años, Xiana do Teixeiro ha reunido diarios de adolescencia de cientos de mujeres, configurando un archivo que reivindica una escritura históricamente marginada. Los relatos percibidos como únicos desvelan, al ponerse en común, estructuras afectivas y narrativas moldeadas socialmente. Con su lectura colectiva emerge una contradicción reveladora: la vergüenza que atravesaba esas escrituras deviene cuidado cuando los mismos actos pertenecen a una igual. La película atiende tanto a lo escrito como a aquello que falta —tachones, páginas arrancadas—, mostrando que los rastros de la autocensura femenina aparecen incluso en el ámbito más privado, allí donde escribir parecía, precisamente, un refugio. (Irene Castro)