El viaje como camino de autoconocimiento, pero también la duda como llave maestra que muestra un espejo en el que reflejarse. Una pareja, una hija, un cineasta y la retrospección: ese momento de calma en que todo parece tambalearse. Esta película nos descubre una concepción del tiempo equívoca, llena de vericuetos y de vueltas para atrás, como esas imágenes que se superponen y que están en el mismo corazón de la película. Que el título incluya la palabra milagro no es azaroso: aquí se habla de volver a abrir los ojos. (Luis E. Parés)