Al estilo de las novelas de formación, El príncipe de Nanawa recoge las peripecias de Ángel, desde su niñez hasta la mayoría de edad, en un pequeño pueblo fronterizo entre Argentina y Paraguay. Su evolución psicológica, moral y social es retratada por la cineasta argentina Clarisa Navas a través de numerosos viajes realizados en un intervalo de diez años, en los que Ángel va integrándose en el mundo y en los que, como una Lolita revisitada, se ve engullido por sus experiencias vitales y su circunstancia. Sin edulcorantes ni juicios la película expone el complejo proceso de creación de una identidad adulta. (Nuria Cubas)