Julian Castronovo actualiza las convenciones clásicas del cine negro a un contexto extremadamente actual, en el que lo digital y lo físico no son dos espacios separados, sino que deben entrelazarse para conformar el marco de lo real. La investigación de Debut... adopta la forma de un catálogo inabarcable en el que documentos físicos, búsquedas de internet, y metraje encontrado conviven como evidencias sin jerarquía. Más que buscar una resolución, la película retrata esa compulsión contemporánea de intentar dar sentido común a los estímulos dispersos a los que somos expuestos digitalmente sin descanso. (Irene Castro)