Una exploración cinematográfica y coreográfica de las raíces de los rituales animistas, la danza y la escultura, así como de su vigencia en la actualidad. A través del viaje de un personaje mitad ciervo, mitad cazador (al que da vida el propio Damien Jalet), la película propone una ascensión metafórica, poética y visceral en seis etapas a una montaña concebida como lugar de nacimiento y muerte. Rodada en paisajes volcánicos de Bali, Japón y Escocia, así como en el Museo del Louvre, la obra retrata la compleja y ancestral relación entre el ser humano y la naturaleza, entendida a menudo como un umbral entre los mundos visible e invisible, mostrando impactantes ceremonias —como rituales de cremación en trance y sacrificio en Bali o cultos a la montaña en Japón—, fragmentos de danza contemporánea y textos narrados por la artista Marina Abramović, con música del compositor Ryūichi Sakamoto.