Noa, mujer gitana trans de 48 años, intenta empezar de nuevo tras diez años de condena, y recuperar la custodia de sus hijos, tutelados por el Estado. Para lograrlo necesita una casa... y está a punto de ser desahuciada. La solidaridad, la amistad, el arte y el humor la ayudan a sobrevivir y celebrar la vida.