En esta segunda sesión de Confesionario, nos adentraremos en la obra descomunal (y también indignantemente poco vista) de la cineasta estadounidense Caroline Avery, creadora de un puñado de films que ponen a prueba las capacidades físicas del medio mediante rigurosas intervenciones manuales. El resultado, más que un catálogo inerte de técnicas de bricolaje, es una exploración del cine como materia afectiva y emocional.
Programa:
> Presentación a cargo de Pablo Marín