Una carpeta en el escritorio de nuestro ordenador donde guardamos, o intentamos ordenar, nuestra identidad y la percepción de nosotros mismos. Donde creamos versiones de nosotros mismos hasta dar con la definitiva. Desde la silla frente a la pantalla, nos observamos, nos relacionamos con nuestra propia imagen y con otras personas, hablamos con aquello que nos gustaría llegar a ser.
Iniciamos sesión en un entorno digital donde podemos empezar de cero, donde poder conectar, quejarnos, ausentarnos de nuestra propia vida. Donde lo estable pasa a ser inestable y podemos moldear nuestra presencia a nuestro antojo. Entre páginas web, foros y realidades virtuales, la soledad se fragmenta y lo estable pasa a ser inestable. Encontramos compañía, nos entendemos y nos desentendemos. Nos observamos desde fuera y elegimos qué mostrar, borrar o reinventar.