Llega febrero, un mes en el que el tiempo afloja, casi un paréntesis entre enero y marzo. Llamando a la puerta en forma de corazón y observándonos desde cada escaparate. Cegados por San Valentín, cegados por un amor programado y por la luz de las pantallas, huimos de la rutina. Este febrero propone otra cosa: tres películas para tomar algo contigo, a oscuras, lejos del guion romántico ya conocido.
Proponemos alejarnos del ideal romántico y comercial, colgándonos de un amor suspendido de su normatividad, acercándonos a uno que incomoda, que asusta, que acelera el corazón o lo detiene de un flechazo. Tras un San Valentín retorcido, llega el deseo como fuga: un mes de pasión y contradicción en el que resuena el eco de tiempos censurados.
Recuerda que las flores se marchitan y las cartas románticas mienten; el silencio colectivo pesa, la oscuridad envuelve y el recuerdo de una buena experiencia en el cine permanece. Abrimos un espacio que no hace tributo al amor que se vende, sino que invita a una huida compartida y a desarmar una mirada dominante.