Con el imperativo de volcar lo personal en el archivo público, la cámara de nuestro móvil se convierte en imprescindible, un apéndice del cuerpo. Más allá de capturar lo cotidiano, construimos nuestra identidad a través de lo compartido. Ver una película es un acto de stalkeo. Al stalkear, realizamos la función de ensamblaje como montadores silenciosos: construimos una ficción. Los sujetos transmutamos en personajes, representando diferentes roles simultáneamente, extendiendo la performatividad y virtualidad de los cuerpos a las narrativas y medios digitales de la cultura-red.
Proliferación de pantallas, sujetos como prosumidores de imágenes, ojos que leen y nuevas políticas de la mirada que desafían el modelo industrial cinematográfico y sus procesos de producción. Desde Cinezeta, proponemos un ciclo de piezas que pertenecen a este ecosistema: desde el videodiario contemporáneo hasta un montaje de stories de Instagram. Propuestas grabadas con el móvil, que sugieren alternativas a la institución cinematográfica tradicional en la era digital.
[Título del ciclo extraído de un verso de Mayte Gómez Molina]